lunedì 27 luglio 2009

POLIZESCO SVEDESE

Maj Sjöwall e Per Wahlöö sono i creatori svedesi del commissario Martin Beck. Lei (Sjöwall), poetessa, incontra Wahlöö, già scrittore di polizieschi, diventano marito e moglie e scrivono a 4 mani i 10 romanzi di Martin Beck, a me totalmente ignoti fino a questo afoso luglio, quando mi sono imbattuta, per materna trasmissione, in “Omicidio al Savoy”, ambientato in un altrettanto afoso luglio svedese di 40 anni fa, anno 1969.
Contesto socio-geografico
L’Hotel Savoy (teatro dell’azione) è vicino al porto e di fronte alla stazione ferroviaria della città di Malmö. L’azione investigativa però coinvolge anche Lund, Stoccolma e Copenaghen. L’inchiesta si muove in uno spazio collegato al contesto socio-politico-economico della società svedese, ed è proprio questo uno degli aspetti più interessanti di tutta la faccenda perché la condizione sociale qui percepita è ben diversa da quella proveniente dal nostro ottimistico immaginario nordico. Traffico d'armi, sopruso, disagio sociale, spazi abitativi fatiscenti, inefficienza della polizia, vengono allo scoperto come realtà inaspettate.
Gli investigatori
Numerosi sono gli investigatori coinvolti, visto l’ampio raggio dell'inchiesta, e a Martin Beck sta bene così, per niente solitario, sa come sfruttare al meglio l’infaticabiltà di Larsson o le intuizioni di Kollberg.
Martin Beck, commissario della omicidi a Stoccolma, viene messo a capo dell’indagine a Malmö. Vive da poco in un bilocale della città vecchia, lui e Inga si sono separati dopo18 anni di matrimonio e il suo stomaco, dopo la separazione, ne ha tratto giovamento. Ha 2 figli, non sa cucinare e fuma sigarette marca Florida. A Malmö risiede all’Hotel Savoy.
Per Mänsson è ispettore della squadra omicidi a Malmö e affianca Beck nell’indagine. Uomo ben piantato, sulla cinquantina, veste in modo informale e mastica stuzzicadenti, anche al mentolo. Sebbene sposato, vive da scapolo 5 giorni a settimana e trascorre i week-end liberi quasi sempre con la moglie, anche se preferirebbe passarli con Nadja, la scultrice. Vanno avanti così da oltre 10 anni con la soddisfazione di tutti gli interessati. Drink preferito il gripenbergare: 8 decilitri circa di gin, ghiaccio tritato, succo di pompelmo e acqua tonica, tutto in un bicchiere da grog.
Lennart Kollberg è il braccio destro di Beck a Stoccolma. E’ un uomo sensuale e si è scelto una moglie che può soddisfare tutte le sue esigenze. Buongustaio e gourmand è di robusta costituzione, nemmeno una brutta coltellata allo stomaco è stata in grado d’incrinare la sua propensione al buon cibo. Conosce tutti trucchi da scassinatore nonché numerose tecniche di lotta.
Åsa Torell è agente della buoncostume a Stoccolma. Piccola, esile, grandi occhi castani e capelli scuri tagliati corti. Dopo la morte del marito, assassinato in una strage su un autobus, lascia il suo lavoro in un’agenzia di viaggi ed entra in polizia. Beck è il primo uomo al quale si avvicina intimamente dopo la morte del marito, proprio all'Hotel Savoy.
La vittima
Viktor Palmgren sta facendo un brindisi coi commensali, nella sala da pranzo del Savoy, quando un uomo entra con calma e gli spara in testa, dietro l’orecchio sinistro, un proiettile calibro 22, muore nel giro di qualche ora all’ospedale di Lund. Sposato con l’infedele Charlotte, più giovane di lui (guarda caso) e unica erede, Palmgren è un personaggio noto e influente, a capo di in gruppo di aziende (import-export di aringhe, trasporto aereo cargo, immobiliare) che coprono un traffico d’armi con diversi stati africani.
Il carnefice
Descrizione di una testimone: "Età tra i 30 e i 40, forse un po’ più di 40 perché è un po’ calvo, non esattamente calvo, ma con pochi capelli. Vestito marrone con camicia gialla e cravatta, non so di che colore. Scarpe nere o marroni, dato che il vestito è marrone. Magro sia di corporatura che di viso. Abbastanza alto, ha l’aspetto di un uomo qualsiasi".
Taccio opportunamente nome e cognome…
MULTIMODE VA IN VACANZA E RIAPRE A SETTEMBRE, BON VOYAGE!

LA GRAVEDAD Y EL TEMA DE SIEMPRE

Vi un trozo de película (para que vean que la televisión sirve para algo) en que un matrimonio muy convencional, de algún suburbio subinglés, había comprado un aparato de gravedad barato, con la consecuencia de que funcionaba defectuosamente (no sé cómo se las arreglaban antes de haber comprado el artefacto): de pronto ya no había gravedad y los invitados a cenar se elevaban de sus asientos y se despidieron apresuradamente, el hombre intentando arreglar el trasto le dio unos golpes y todo se pegó a una pared, unos golpes más y todo volvió a caer al suelo. Lo que me gustó fue la idea de que la fuerza de gravedad fuera una comodidad opcional, y de calidad variable. Cuántas cosas damos por sentadas, qué fecundo ejercicio el imaginar qué sucedería en nuestras vidas sin ellas.

1. El huevo ya no se cotiza (no escribí esto ya en otro sitio?) Antes, la mujer podía escoger entre los machos que la pretendían (véase el espectacular caso de las aves del paraíso, que a pesar de lo que pueda haberse dicho en los gabinetes de curiosidades, sí tenían, y las conservan, patas); esta prerrogativa provenía del hecho de poseer un tesoro único: el huevo. El macho posee por supuesto su complemento, pero en tan gran abundancia que tanto le vale ponerlo aquí o ponerlo allá, a quien se lo acepte. Por ello el macho ponía gran cuidado en acicalarse con plumas y los más ardorosos comportamientos que convencieran a la hembra a confiarle su huevo, o más bien a aceptar sus galanterías para dedicar su huevo a mezclarse con la memoria genética de aquél.
Sin embargo, las cosas han cambiado humanamente hablando: pues el huevo tiene muy poco atractivo, por lo contrario: la presencia evidente del huevo deseoso de ser fecundado se convierte en amenaza, algo que quiere evitarse a toda costa (quizás una explicación adicional al creciente atractivo de los femeninos vientres mientras más planos mejor, aunque por otra parte no explica los aumentos desorbitados de tetas, que deberían, al menos biológicamente, llamar al amamantamiento de la cría). Habiendo perdido la hembra tal ventaja, y con el agravante de la proporción demográfica según la cual a cada hombre le tocan ocho, leyendaurbanario o no, se ve relegada a la postura de suplicante. El macho ya no debe correr tras el ansiado huevo y convencer a la hembra de mirarlo, sino que se echa cómodamente a recibir propuestas cada vez más atrevidas por parte de las ansiosas féminas, las cuales no hallan ya en qué palo ahorcarse porque los hombres que valen la pena son gay, casados (carne bastante más apreciada y sin reparos comida que la del primo) o ya fueron novios y no están dispuestos a la reincidencia (escarmentados y no les faltarán razones, pero más las suyas propias que las que achacan a ellas). Los poquísimos machos disponibles están tan solicitados por hembras dispuestas a cualquier pleitesía, que pueden cómodamente decidir qué mensajes contestan y cuáles no, agobiados por tanta solicitud, y no están para nada dispuestos a perder su grandiosamente cacareada libertad por encerrarse con una sola, no señor. Mucho mejor que sean numerosas y variadas.
Todo esto plantea nuevas dinámicas en las relaciones de pareja. Los modelos habituales de matrimonios monógamos con esposas dedicadas, dispuestas a soportar que sus maridos echaran una canita al aire de vez en cuando, se verán fortificadas, blindándose contra la presión amenazante y mucho más voluminosa de los solteros-pachás rodeados de un harén flotante y en permanente renovación, de féminas anhelantes y pan-complacientes, de cada vez mayor peligrosidad. Los comportamientos de cuaima se multiplican (engaños, manipulaciones, triquiñuelas, deshonestidades) junto a la competencia entre ellas, con lo que llegarán a desarrollar, como antaño los machos desplegaron cornamentas y abanicos caudales de vistosas plumas, abiertas batallas, quizás precisamente a punta de globulares pechos. Vistas en conjunto, las transformaciones corporales a las que se someten las hembras presionadas por la necesidad de conseguir un macho: aplanamiento de pecho y caderas, abombamiento de labios, pechos y glúteos, depilación integral, cejas depiladas y tatuadas en arcos perfectos de asombro extático, inmovilidad cerebral o mímesis de ella, apuntan a unas apetecibles muñecas inflables, que harían las delicias y tormentos del buen Wilt. Vaya por dios, con la evolución.

2. Somos, sin embargo (al menos algunos, pues esta raza es rara) unos quijotes del amor: hemos leído (y visto en el cine) tantas historias de amor que el juicio se nos ha trastornado, y queremos ver el mundo a través de esos ojos delirantes, viendo señales del destino y encuentros predestinados por doquier, negando la triste realidad de molinos y mujeres harapientas, pues nuestras fantasías iluminan con ventaja la sordidez de las relaciones pasajeras, desangeladas, sin ningún tipo de compromiso o ganas de dejarse trabajar por el amor. El trabajo interior del Quijote, fruto del universo personalísimo que le han tallado las novelas de caballería, se proyecta con tal fuerza sobre el mundo real, que éste comienza a ofrecer una perfecta correspondencia con las ideas que el buen hidalgo se ha hecho de las cosas...
Queremos creer, oh, queremos tanto creer, porque el mundo de Sancho Panza se nos hace árido y vacío, por sensato que sea. Queremos creer que hay más que la comodidad del cuerpo y la satisfacción de los impulsos fisiológicos. Queremos creer en esa chispa inexplicable que hace tender el cuerpo todo y el alma hacia el objeto del deseo, musitar su nombre secreto en sueños, donde no nos alcance la realidad terrestre, y que estremece recuerdos y certezas herméticos.
Un ejemplo conmovedor de dedicación y constancia amorosa: la historia de Kentaro que sigue cuidando a su esposa sexagenaria Toshiko, víctima de una embolia cerebral hace más de diez años. La mejoría de ella se debe a los cuidados amorosos de su marido: estimulación constante, revisión de lugares y experiencias conocidas, volver a sitios visitados, por ejemplo ir de compras (en todo ello habría que estudiar el efecto de la noradrenalina). Él lleva un diario donde va registrando esta lenta mejoría a lo largo de diez años, y al cabo es capaz de decir que ya no sabe quién es el maestro y quién el alumno en este proceso de mutua recuperación… (EL CEREBRO: NUESTRO UNIVERSO INTERNO, narrado por Suzuki, visto en ValeTV un domingo en la mañana, Discovery Productions, NHK-NHK Creative, 1994.)
El amor no atiende a reglas. El amor nos trabaja según sus propias razones, y estar en sus manos es un privilegio. El tipo (objeto del amor), la tipa (verdugo, obsesa delirante, ay del que tenga más de una, mucho necesitaba amor para hacerle entender algo) son instrumentos, un pretexto. Pero qué raros son los afortunados que se entregan voluntariamente en sacrificio.

3B

lunedì 20 luglio 2009

LO STARGATE DI KUETANI

Lo stargate (vedi omonimo film di fantascienza) è una porta, un passaggio che permette di accedere a mondi e civiltà differenti. Basta varcare un buco e via, annullando le distanze spazio-temporali, ci si trova catapultati su corpi celesti di sistemi planetari distanti anni e anni luce. Gli stargate di Itto Kuetani, scultore giapponese, non fanno passare in altri mondi ma, attraverso la potente suggestione del varco, mettono in comunicazione spazio e materia, terrestri ovviamente. I suoi varchi-stargate sono sculture, buchi circondati da candido marmo (le dimensioni e le forme dei fori sono molteplici) che interagiscono con lo spazio circostante, la materia marmo, attraverso la forma varco, dialoga con lo spazio intorno, sia esso naturale, urbano o archeologico. Le sue porte si possono oltrepassare liberamente e soprattutto toccare sperimentando così la varietà della pietra. L’approccio con le sue opere può essere giocoso, filosofico o pensoso, ma in ogni caso, la suggestione dello stargate rimane intatta e dominante. Si entra, si passa e… non succede niente, si rimane là con la netta sensazione, però, che si è passati a un momento diverso.
Kuetani è profondamente legato a Roma. In Giappone lavorava sulla concretezza dell’opera ma è in Italia che apprende a contestualizzarla allo spazio nel quale è collocata. E Roma gli dà la possibilità di farlo nel modo più poetico che si possa immaginare. Così i suoi marmorei buchi si confondono con ruderi di colonne, porte, sculture ed edifici dei siti archeologici di Villa dei Quintili, del Mausoleo di Cecilia Metella sulla Via Appia, e del Museo Nazionale Romano di Palazzo Massimo alle Terme. I varchi-stargate che spuntano come funghi, inaspettatamente tra i ruderi, diventano porte attraverso le quali s’intravede passato, presente e futuro. Se siete interessati a varcarle quelle porte saranno esposte fino al 31 ottobre.

lunedì 13 luglio 2009

DE ESTRELLAS Y DEMONIOS

1. En estos días, una amiga a la que quiero mucho me comentó que, más allá de los habituales comentarios sarcásticos sobre su transformación física, sus extrañas relaciones eróticas y el enmascaramiento de sus hijos, Michael Jackson había encarnado las carencias y crisis de su generación: la soledad, los interrogantes sobre la identidad, las (im)posibles vías de intimidad y contacto, el manejo de la ineludible vulnerabilidad. Siendo una figura pública y masificada, su búsqueda no se hizo en el recogimiento privado, sino que se volvió abierta a cualquiera, permitiéndonos, como escandalizados voyeurs y dignos jueces, señalarlo con el dedo, criticarlo, idolatrarlo o convertirlo en fantoche. Un ídolo era una vez una persona, y luego se convierte para siempre y sin vuelta atrás en una imagen pública, en un símbolo al que las multitudes adoran o vituperan. Un ídolo finalmente hace precisamente eso: encarnar ideales, carencias de individuos genéricos que los usan como íconos, amuletos, promemoria, a veces sin tener plena conciencia de qué es lo que en ellos buscan, ni de cómo haría falta buscar en su propio interior en vez de afuera: ¿qué era lo que tenían e hizo especialmente atractivos, al punto del fanatismo, Michael Jackson, Madonna, los Beatles, Marilyn, Lady Di, Evita Perón, el Che Guevara, Gandhi, Mao Tse Tung…?Me pregunto si en vez de ensañarnos con las búsquedas patéticas (en el sentido de contener pathos, sin lo cual me temo que una búsqueda verdadera tiene poco sentido: la sonrisa de placidez en las estatuas búdicas esconden años de absoluta renuncia) de unos y otros, no convendría girar el espejo hacia nuestro interior y preguntarnos cuál y qué tan apropiada pueda ser nuestra manera de lidiar con la soledad, la identidad, la sexualidad y el contacto con el mundo (o cualquier otro tema que nos parezca más cercano, probablemente peligroso).

2. En estos días, un amigo al que quiero mucho me dijo que habría que eliminar cualquier vestigio de Michael Jackson de la memoria del mundo y estuve meditando muchos días sobre ello. Entendí que el mundo probablemente sería otro muy distinto si en vez de comerse con patatas infomerciales y las historias sórdidas y truculentas de CSI Miami y 24, el público se dedicara a ver Tarkovsky, o mejor aún a leer. El ojo humano se acostumbra demasiado pronto sin hacer demasiadas distinciones críticas, y a fuerza de costumbre acrítica (desprovisto de examen y juicio) olvida sin darse cuenta siquiera, cuál era su naturaleza originaria (a menos que su naturaleza consistiera precisamente en explorar sin mayor criterio en todas partes, como un cachorro curioso que no tiene conciencia de la cercanía de la muerte). Sin embargo, pretender cristalizar una supuesta pureza original nos lleva a la idea de por sí distorsionada y anacrónica (mas no por ello caída en desuso, curiosamente) del “buen salvaje”. El morrocoy desdeña la fruta fresca por comer perrarina, seguramente menos acorde a sus necesidades y valores naturales; por eso el amo sabio y preocupado por su bienestar lo tutela y le balancea la dieta, para darle, no lo que prefiere, sino lo que le conviene. Pero no somos reptiles, ni marsupiales delirantes (como los canguros que entran a los campos de adormideras y se dan un hartazgo frenético que les hace dar vueltas en círculo como locos). Además, tengo dudas de que un exceso de pureza convenga a nadie, en cualquier caso disminuye notablemente la tolerancia y la compasión, los puros volviéndose intransigentes se alejan del género humano y eso no puede ser bueno. Después de meditarlo largamente, creo que prefiero que haya Michael Jackson y CSI Miami, y que también haya Tarkovsky; y que idealmente, en vez de eliminar lo que a unos pueda parecer nocivo, o poco interesante, trabajaría por que hubiese más instrumentos para apreciar lo que alimenta al alma y eventualmente pueda ayudar en el dificultoso trabajo de volver a casa, una y otra vez, así como (de modo contradictorio, o no) la sagrada música de las olas del mar es apreciada con mayor intensidad y empatía por quien ha estado lejos y ha escuchado otras músicas, que por el niño pescador que no ha escuchado otra cosa. Pues la historia de la humanidad es una historia de árboles, aprendizajes y caídas, y para volver a encontrar el Edén y entender lo que encierra, es necesario salir de él y errar largo tiempo por desiertos variados, a veces densamente poblados, y por ello mismo más duros de atravesar. Los demonios no están por fuera, los demonios están adentro.
3B

martedì 7 luglio 2009

DANCE, DANCE, DANCE

E’ stata la mia amica Nadia a parlarmene per prima (ricordi?), entrambe a Berlino e trovate sotto l’ambasciata italiana (o era ancora consolato?). Da allora la mia limitata e classica conoscenza della danza si è estesa a quella contemporanea e a Pina Bausch, coreografa di sapienti di passi, regista di suoni e testi per raccontare con la danza storie di persone, di vite.
Dal 1973 ha diretto la compagnia Tanztheater di Wuppertal, una cittadina al centro della zona più industrializzata della Germania, alla quale è rimasta saldamente legata, forever. E’ qui che nascono Café Müller, Kontakthof, Arien, La leggenda delle castità, Walzer, Nelken… ma anche Roma la ispira, quando le viene commissionato uno spettacolo in occasione del Giubileo del 2000. Arriva in città, visita il campo nomadi di vicolo Savini e poi quello di Spinaceto e crea O Dido, che guarda l’eterna città dal punto di vista delle comunità ai margini, periferia e testimonianze della storia sono contrapposte e vicine.
Pina Bausch ha espresso in danza il contrasto dell'uomo col suo contesto sociale, ha spinto i danzatori a una espressività diretta e legata alle proprie personali interpretazioni dei sentimenti, ha collegato l’utilizzo del gesto a una molteplicità di materiali scenici di derivazione strettamente teatrale (vedi le sedie del Café Müller) influenzando il teatro (che diventa fisico), la danza contemporanea, ma anche le arti a essa contigue, mutandone gli orizzonti.
“Il mio lavoro è come un unico, grande pezzo, che nasce a partire dalle domande che più ci premono: si esplora, s'interroga, si guarda all'indietro, si riprende il viaggio”.
Bon voyage.